El sentido de la vida
Que bonitas son las metáforas. Voy a relataros la historia de un chico normal, la gracia de una fábula metafórica es que puede hablar de cosas que no existen.
Juanito llevaba más tiempo del que podía recordar, jugando en un camino de tierra que desaparecía en el horizonte. Jugaba a fútbol con sus amigos, de vez en cuando hacían algún cambio en la alineación de los equipos, y el campo era curioso, sólo había una portería, y cada vez estaba más lejos, lo que les obligaba a correr siempre hacia adelante.
El paisaje era un borrón multicolor carente de sentido para él. Parecía que a medida que avanzaba todo se aclaraba y se definía a su alrededor, pero a cada nuevo paso se daba cuenta de que lo que antes creía que significaba una cosa, en realidad significaba otra, así que al final optó por ignorar lo que se le antojaban como caprichos anecdóticos del paisaje.
Con el pasar de los kilómetros empezó a comprender porque le dolía tanto cada vez que caía al suelo, y es que no era un camino de tierra, sinó de asfalto. ¿Lo habían asfaltado mientras él dormía? ¿O había sido siempre así?
Con el cambio de terreno tuvieron que dejar de jugar, y lo que antes eran dos equipos de incontables jugadores, se convirtió en cuatro o cinco amigos paseando y charlando sobre lo que les parecía que había tras la siguiente curva, o lo que significaban las formas fuera del asfalto.
Un buen día uno de ellos ya no estaba andado a su lado, sinó circulando en un coche de quinta mano que se caía a pedazos.
Juanito desconfió de esa nueva manera de moverse, pero no iba a quedarse andando solo. Así que montaron en el vehículo y todo empezó a moverse más deprisa.
La primera vez que pararon en una gasolinera... el primer edificio que veían, algo más a parte de la carretera, se encontraron con un amigo de su infancia. Ricardo estaba de pie con la vista perdida en el horizonte, mientras cogía de la mano a un niño de unos cinco años con cara de pocos amigos.
Juanito, el más sociable de ellos, se acercó a él y le saludó. Ricardo le miró sin comprender y bajo la vista hacía el niño. Y este no dijo nada.
- ¿Es tu hijo? - insistió Juanito.
Ricardo repitió su lento ciclo, de mirada atontada y búsqueda de ayuda en el chaval.
- Soy su niño interior - dijo este.
Cortésmente Juanito se despidió y siguieron su camino dejando atrás a su amigo perdido.
Volvieron a la carretera, cargados de bebidas y comida, entre música y risas avanzaron cierto tiempo. Hasta que el conductor miró por el retrovisor y empezó a acelerar de manera exagerada. Bajó la música y todos callaron.
- ¿ Que pasa ? - preguntó Juanito.
- Mi jefe está en el coche de atrás - contestó su amigo.
- ¿Y que quiere? - indagó nuestro protagonista.
- Pues menos risa, menos música y más velocidad.
Juanito iba a seguir con la conversación cuando tuvieron que volver a detenerse para repostar.
Allí volvía a estar Ricardo, con su... niño interior. Los dos de pie, mirando al horizonte, cogidos de la mano. El pobre chaval había recibido una paliza y estaba gimoteando, el pobre.
- ¿Que le ha pasado?- preguntó Juanito.
- Pues lo que ves... lo han molido a palos. - Para la sorpresa de Juanito, fue Ricardo mismo quién habló esta vez. Con la voz cargada de resentimiento.
De nuevo en la carretera, con música, pero baja. Con risas, pero enturbiadas por la posibilidad de una nueva persecución. Los viajeros discutían a ratos sobre la conveniencia de enfrentarse a su perseguidor.
- Podríamos detenerlo con esto - dijo uno de ellos mostrando una pistola.
- ¿De dónde has sacado eso? - preguntó el tranquilo y pacifico Juanito.
- Pues no lo se, simplemente pensé en una solución y apareció en mi mano.
Juanito se miró la mano y apareció la fotografía de una pelirroja de grandes ojos verdes. La escondió lo más rápidamente que pudo.
No tardó en aparecer su perseguidor. Esta vez no venía solo.
- ¡Joder! También viene mi jefe hoy - Dijo otro de los amigos de Juanito.
Decidieron detener el coche y cruzarlo a modo de barricada. Todos sacaron sus armas menos Juanito, que no quería perderse en esos ojos esmeralda... tal vez sus amigos le necesitaran si la cosa se torcía.
Les mantuvieron a ralla hasta que apareció un pesado trailer. Venía a una velocidad asombrosa, directamente hacia ellos.
- ¿Susana? Coño, pero si es mi novia...
- ¿Y que hace con mi madre?, te digo yo que estas no frenan...
Montaron de nuevo en el coche, ningún conocido de Juanito parecía perseguirle, pero el trailer parecía igual de peligroso para sus huesos, que para el resto.
Cuando por fin les dejaron atrás, tenían el deposito vacío de nuevo. Se detuvieron en la siguiente gasolinera y allí volvía a estar Ricardo, pero esta vez estaba solo, con una bolsa de plástico negra bastante grande a su lado.
- ¿Que llevas allí? - Le preguntó Juanito.
- Han matado a mi niño interior.
- Hijos de puta
- Si... - Ricardo ya no tenía la mirada perdida, hablaba con fluidez, cosa que era todo un avance.
- ¿Y ahora que? - quiso saber Juanito.
- Pues nada, a conocerme a mi mismo y esas cosas - contestó Ricardo casi con indiferencia.
Juanito y sus amigos volvieron a ponerse en marcha. Se había hecho de noche y mientras admiraba a la luna a través de la ventanilla, Juanito se preguntaba como se las apañaría Ricardo en su nueva etapa y como le iría a si mismo, si se comprase una moto y corriese solo un tiempo. La velocidad puede disfrutarse mucho cuando no tienes ningún trailer pisándote los talones.



4 Comments:
Juas juas juas, eso me ha sonado a:
"joder que largo!! los cojones me lo voy a leer"
Pos a mi no s'hem ha fet gens llarg.
Del millor que has escrit ultimament IMO. Més que res perque aquesta métafora TE sentit.
I per el parraf de la novia amb el trailer... XDDD bonissim.
Per cert, no has pogut evitar el toque necro no? Calía la bosa negra de plastic? ¬¬
IMO? que vol dir això? :-).
Si que calia la bossa negra si, ha de ser un moment impactant, si simplement no hi és... psa, ya ves tu... pero clar, potser si que sóc un pél massa cafre :-).
Si volies un moment impactant, una radial t'hagués donat millors resultats. ¬¬
El que vull dir es que, com el Padrino Part III ens va ensenyar, la manca de so pot convertirse en el soroll mes ensordidor.
Per cert, vaya un friki de 3 al 4º...
IMO = In My Opinion
AFAIK = As Far As I Know
OTOH= On The Other Hand
...
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