martes, octubre 11, 2005

En el corazón de la jungla (Propuesto por Alex)

Ya estaba harto de las mujeres de este país... el trabajo y las condiciones sociales estaban bastante bien, pero aquí no había quién consiguiese pareja. Así que decidí introducirme clandestinamente en un país más cálido.
Fuí a la playa a esperar la llegada de alguna patera. En cuanto llegó la primera corrí hacía ella, lo que provocó cierto revuelo. No debí vestirme de verde supongo, pero iba a explorar, me pareció lo más adecuado.

Esperé un rato a ver si alguien más quería cruzar el estrecho de norte a sur. Pero tras un par de días empecé a cansarme y decidí viajar solo. A mitad de camino me sorprendió una tormenta y naufragué.
Cuando desperté estaba en una isla tropical. Es sorprendente lo que puede llegar a arrastrarte la corriente cuando estas inconsciente.

Me incorporé lleno de arena, con la ropa hecha harapos, una espesa barba y una sucia, larga y descuidada melena. Lo cuál sorprende bastante, no porque hubiesen pasado solo un par de días como mucho, sinó porque hacía más de diez años que era más calvo que un codo. Pero como decía mi padre, las cosas son como son. Y si un naufrago tiene unas características no puedo llegar yo y ponerme a pasear por una isla tropical con chandal verde y calvo. Es antinatural.

Sobrevivía a duras penas. Me construí varios arcos, todos se partieron en el momento de máxima tensión, asi que tras casi perder un ojo, un dedo y recibir considerables arañazos opté por una técnica utilizada desde hacía años por los expertos cazadores del norte. "A pedrás", como diría ellos.
Mi primera presa, un conejo. Apunté, lancé, fallé. Adfecti, iaculari, defecti, que diría César.
Cuando porfín conseguí darle, me dolía el brazo, había acertado a tres ardillas,dos ratones, un jabalí y lapidado varios árboles hasta dejarlos sin corteza. Parecía que alguien hubiese sembrado piedras a ver si crecían.

Al final fuí mejorando, ya solo morían dos o tres animalillos a parte de mi presa. Y és que en algo tenia que notarse que trabajo en una multinacional optimizando el uso de recursos.
Alguno dirá que lo óptimo sería ignorar el objetivo inicial y comerse la primera víctima, pero ese és el motivo de que muchas empresas cierren.

Una vez conseguido el conejo, lo cocinaba como buenamente podía. Encontré tomates, setas y algunas hierbas aromáticas. Me fabriqué un bol de piedra y encendía fuego. Me comía unos estofados de puta madre como hacía tiempo. Se supone que un náufrago está en los huesos, pero supongo que hay cosas que ni la naturaleza puede conseguir.

Al final me rescataron, he vuelto a mi antiguo trabajo. Vuelvo a ir bien afeitado y con ropa sin rasgar. Para no perder la puntería tengo un puñado de piedras en mi despacho y las uso para llamar a los becarios. A veces viene el que yo espero a la primera.

2 Comments:

At 6:07 p. m., Anonymous Anónimo said...

Bueno, aquesta no m'ha agradat gaire, trobo q nomes te les 4 o 5 gracietes i ja esta... pero be potser es un altre estil d'historia suposo... el q mes m'ha agradat es la imatge del tio avisant als becaris a cop de pedra XDDD

Una peticion para ese tal "alex" q comenta, por favor abstente de hacer comentarios graciosillos pq me entra la risa tonta y me van a desterrar de la sala por "Loca q se descojona sola delante del ordenador" y ya me costo lo suyo escaparme del manicomio una vez... q riete tu de las vallas de ceuta y melilla... y encima con la camisa esa tan mona q nos ponian pero que no veas como restringia los movimientos...

 
At 6:12 p. m., Blogger RollWhisTler said...

Estic d'acord amb tu en que no te res mes a part de les 4 conyes... es realment un altre tipus d'historia... ja saps... del tipus d'historia que te nomes 4 conyes per riure una mica i ja esta :p.

I despres... vols dir que les "samarretes" del manicomi et restringien gaire mes el moviment que les samarretes que portes normalment? ;-).

 

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