domingo, noviembre 06, 2005

¿Porqué lo hiciste? (Propuesto por Núria)

15 de Marzo de 1817, desde alta mar,
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Hola mi dulce Carmen, voy a relatarte mis seis últimos meses aquí en el velero mercante en el que me enrolé el último día que nos vimos.
Tal vez, debido a como ocurrió todo no quieras seguir leyendo, pero creo que si continúas con mi historia entenderás muchas cosas.
Almenos eso espero, porque llegaré un par de semanas después de que recibas esta carta y me gustaría volver a veros, a tí y a tu adorable padre.

Aquel 12 de octubre de 1816 no paré de correr hasta llegar al puerto. Subí al primer barco que encontré preparandose para zarpar y entré para pedir trabajo.
Me echaron de tres navíos antes de que el Capitán del Azote del invierno se apiadase de mí. Me convirtió en grumete, no paraba de decir que era demasiado mayor para empezar en el oficio, me gritaba a menudo y me pase las primeras semanas fregando la cubierta y los camarotes sin cesar.

No sabía que la espalda pudiera llegar a doler tanto, apenas podía sentir mis brazos y las manos me sangraban cada maldito día por el roce con la madera y la acidez del jabón.
El Capitán venía periódicamente a verme y me gritaba que un chico listo y con estudios debería estar en casa cuidando de su madre, que el mar era para gente con vocación y que o se trabajaba desde niño o no se podía soportar.

La verdad es que no podía evitar sonreir ante sus palabras. Estaba siendo duro, eso debo admitirlo, pero el olor del mar amor mío, el sonido de las olas al golpear el casco, sentir el sol durante horas... nunca me había sentido tan vivo, a excepción tal vez del día aquel, en que el herrero nos descubrió en su establo y tuvimos que huir para salvar el cuello.

Un mes después no quedaba rastro del proyecto de hombre, delgado, blancucho y de piel delicada que había subido al velero. Podía clavar clavos con las palmas de las manos encayecidas y era el encargado de comprobar que los cabos de seguridad estuvieran suficiéntemente bien sujetos.
Gracias a eso, cuando una ola monstruosa me arrojó al mar durante una tormenta a mediados de Diciembre, puede salvar la vida y ahora escribirte estas palabras.

Durante estos meses nos hemos detenido en una decena de ciudades y en todas ellas bajé a tierra en busca de la mejor perfumería para pedir al encargado que me hiciera un perfume que oliera igual que el puerto de aquella ciudad en concreto.
Cada ciudad portuaria tiene una gente distinta, con un mercado diferente y debilidad por otros artículos singulares, lo cual provoca un amalgama de fragancias única.
Tengo una caja con diez frascos, cada uno con un olor especial, que confío te harán comprender porqué huí aquel doce de octubre.

El día que te conocí mi vida cambió para siempre. Estaba resignado a pasarme la vida encerrado en un despacho de abogados, ahogado entre papeles y discutiendo con la competencia. Que entrarás en mi vida hizo la perspectiva mucho más soportable.
Pero aquel día discutiendo con tu padre sobre mi futuro no pude aguantarlo, tuve que huir, descubrir que había más allá de los muros de la vida que nuestros padres nos habían obligado a construir.

La verdad es que he aprendido muchas cosas en este viaje, y la principal ha sido paradójicamente la que me permitió iniciarlo.
Jamás volveré a huir, he vuelto y si me dejas me quedaré a tu lado.
Le caí especialmente bien a un adinerado huesped que tuvimos en uno de nuestros viajes y me ofreció un puesto como primero de abordo en una línia de veleros de transporte regular. No será tan apasionante como cruzar el oceano en pleno invierno rodeado de tormentas, pero bien seguro será más reconfortante que permanecer toda la vida en una silla de despacho.
Además, las esposas de los oficiales tienen billete gratuïto en todos los viajes.

El primero lo haremos a la ciudad de la que proceda el frasco que consideres que huele mejor.
Un fuerte abrazo, nos veremos pronto.

Miguel A.

4 Comments:

At 8:15 p. m., Anonymous Anónimo said...

Jo encara no m'he pogut llegir tots els contes així que no ho puc comparar amb la resta però a mi aquest m'ha semblat molt xulo. Has aprofitat bé el ventall de possibilitats que et donava el títol :)

M'ha agradat l'ambientació romàntica del viatjant del segle XIX. I en particular , això de les ampolletes amb olors de cada ciutat.

 
At 8:16 p. m., Anonymous Anónimo said...

Felicidades por el relato, esta muy bien y muy entretenido de leer, por cierto muy bien visto lo del abogado.

 
At 8:29 p. m., Blogger RollWhisTler said...

Bueno, eso era un abogado del siglo XIX, ahora podeis tener una vida mucho mas intrepida :-).
Se ve cada semana en Ally McBeal :p.

 
At 10:07 a. m., Anonymous Anónimo said...

Bueno pues, ahi va un próximo título para uno de tus grandes éxitos: "Nunca es tarde"

Ahora ya manos a la obra, menos Anda ya! y menos Virtual Tennis... que esto si que es faena de verdad!

Ciao!

 

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