viernes, noviembre 04, 2005

Tú (Propuesto por Silvia)

-Siéntate por favor, Javier.
El chico no había visto nunca al director de la escuela tan cabreado y eso le sorprendió bastante, no era la primera vez que era llevado de la oreja hasta su despacho.
-¿ Sabes porqué te he mandado llamar ?
Javier movió negativamente la cabeza y procuró mostrarse lo más angelical e inocente posible.

(flashback)
un chico de unos nueve años corre por los pasillos oscuros y desiertos del sótano del monasterio remodelado y reaprovechado como escuela privada, cristiana y sobretodo respetable en el que estudia.
A estas horas se le supone en casa, pero se ha ocultado en uno de los muchos lugares que sólo él conoce para, una vez que todo el mundo se haya largado, realizar la que espera sea su obra maestra.
(fin flashback)

-Hace tiempo que tu cara de niño bueno no me afecta en absoluto. Llevo años trabajando con demonios como tú - continuó con voz severa el director.
Tenía unos cincuenta años, era bastante alto, sobretodo a los ojos de un niño, y tenia los hombros y brazos de un oso polar. Cada vez que golpeaba la mesa para hacerse oir, esta se hundía un centimetro más en el suelo. Ninguno de los alumnos de la aula que habia debajo de su despacho se hubiera sorprendido si un buen dia hubiesen aparecido en el techo, las cuatro patas de una mesa.

(flashback)
El chico ha llegado hasta su objetivo.La lavandería. Abre la puerta cuidadosamente y entra. Las batas de todos los alumnos de la escuela están cuidadosamente colgadas por orden alfabético. El niño saca un rotulador permanente de los gordos y con una cara que habría asustado a más de una abuela orgullosa, se puso a trabajar.
(fin flashback)

- Alguien - dijo el director mirando significativamente a Javier - se ha dedicado a escribir frases de mal gusto en las batas de los alumnos. A tu amiga Lorena por ejemplo, le han escrito " Dios me desea ", a tu compañero Pablo , "No pedazo de zorra, a quién Dios quiere comerse es a mí ", y le ha dibujado una serie de flechas que apuntan claramente a sus posaderas junto con una etiqueta que predica: " Por aqui, ¡oh Dios misericordioso! ".

Javier manteniendo una cara de completa inocencia mezclada con incomodidad e incredulidad observaba al director como si del mismísimo satanás se tratara.
Algo inquieto por la incomodidad que reflejaba el niño, el presidente sintió vacilar su convicción.
- Has mejorado tus artes, ¡pero a mi no me engañaras! -
Por fin Javier rompió su silencio y con voz trémula y los ojos humedecidos por la lágrimas dijo:
- Yo no he sido señor director, de verdad, una vez fuí la oveja descarriada pero he vuelto a su rebaño, ¡de verdad!. Además, ¡también han escrito en mi bata!

Ciertamente llevaba en el pecho el dibujo de unos sujetadores.
Tras meditar un moment el director sacudió la cabeza confuso y pidió al niño que abandonase su despacho.
Javier se levanto lentamente y sin darle la espalda ando hacia atrás con la cabeza baja, casi haciendo reverencias, hasta que en el último momento abrió la puerta y se giró para salir.
En ese momento el director leyó claramente en la espalda del chico:
" ¿Oveja yo? ¿y dejar que el pastor de turno se me folle? Los cojones ".