lunes, diciembre 12, 2005

El tiempo infinito (Propuesto por Alex)

¿Cuanto llevo aqui sentado tratando de decidir que hacer esta tarde? pues no lo se, ¿pero que más da? si no me decido es que no hay nada que me haga verdadera ilusión, ¿no?.
Bueno, me gustaría haber llamado a algunos colegas y estar pasando el fin de semana en algún rincón olvidado haciendo el subnormal. O algo más sencillo, quedar para ir al cine. Pero se está tan bien aquí sentado, disfrutando de mi tranquila compañía.

Siento un ligero picor en la mejilla así que me rasco un poco, veo sorprendido que tengo arena bajo las uñas. Tal vez debería empezar a plantearme la posibilidad de hacer una limpieza general en el piso. No hay mucho tiempo libre para quitar el polvo cuando se esta tan ocupado decidiendo que hacer con tu vida. Algunos pueden pensar en ello mientras friegan o barren. O simplemente limpian sin cesar para no darle vueltas al coco. Pero yo me siento aquí en mi sillón y medito con la calma de un maestro zen.

El picor se ha extendido al cuello, me friego con la yema de los dedos y vuelvo a sentir un tacto arenoso. Una cosa es que la casa esté patas arriba, pero estar cubierto de arena es una exageración. Me levanto para ir al baño a mirarme al espejo. Cuando estoy a medio camino suena el teléfono. Contesto, es Ernesto, me dice que ayer Maite estuvo preguntando por mí, que tal vez debería llamarla. Le digo que no me apetece pensar en cosas divertidas que contar ni que demonios puede parecerle una conversación interesante a una mujer como ella.

Al colgar veo horrorizado que la mano con la que sujeto el telefono suelta una nube de polvo con el golpe. La sacudo y la piel de la mano, convertida en arena empieza a caer al suelo. Me quedo paralizado, intentando comprender que está sucediendo. Sigue siendo sólida, pero se está agrietando como una bola de arena mojada secándose al sol. Antes de pensar en como reaccionar vuelve a sonar el teléfono. Lo cojo con la otra mano.

Es mi jefe, dice que ha surgido un imprevisto en la empresa y es indispensable que acuda al trabajo mañana domingo. Ya he perdido la cuenta de las veces que ha pasado lo mismo, me pregunto cuanto tardaran en darse cuenta de que ya es algo completamente previsible. debería mandarles a la mierda y buscar otra cosa, pero ya lo haré más adelante.

Siento un dolor agudo en la mano y suelto el teléfono, la mano izquierda presenta un aspecto peor aún que la derecha. Como un castillo de arena enfrentado a un huracán, mis manos empiezan a disolverse creando montoncitos de arena a mis pies. Intento moverme pero no puedo, siento el picor en todo el cuerpo. Un ligero cosquilleo me recorre de la cabeza a los pies mientras todo mi cuerpo se desmorona por capas. Ríos de arena que nacen en mi sien descienden arrebatandome poco a poco el cuerpo que me queda. En pocos instantes no queda de mí más que el tiempo de todos los relojes de arena que he desperdiciado.

2 Comments:

At 11:18 a. m., Blogger Dario said...

Que mal rollo tio...
No m'acaba de fer el pes perque tirar el dia es una de les meves aficions preferides, i que algú hem digui que estic malgastant la meva vida...pos no es agradable.(aixo no vol dir que sigui mentida) :S

Igualment el final esta força bé. Sembla mentida que encara siguis capaç de ser original en els relats autodestructius. Ja son un clásic d'aquest blog.

 
At 7:17 p. m., Anonymous Anónimo said...

Molt bo, crec que és un dels millors que has escrit.

 

Publicar un comentario

<< Home