El ladron de sueños
Son las once de la mañana, Luís lleva dos horas dando vueltas en la cama sin llegar a levantarse. No tiene nada que hacer, está aburrido, pero no soporta estar quieto. Tembloroso y envuelto en sudor, como un yonkie con el mono, saca un brazo de entre las mantas para coger el teléfono y hacer una llamada.
- ¿Sí? - contesta una voz al otro lado de la línea.
- Hola tio, ¿que haces?.
- Ah, hola Luís. Estoy limpiando un poco el piso que ya tocaba.
- ¿Y que te gustaría estar haciendo?.
- Pués me habría gustado ir a leer a la playa, hace bastante buen día para ser invierno.
- Sí, tienes razón. Nos vemos.
Teniendo porfín un objetivo, Luís se levantó, se puso el bañador, cogió un libro y salió.



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