El único sueño és Valium para mi (Propuesto por Albert)
- Bienvenido Ricardo - me dice el psicólogo amable como siempre, con su voz profunda y tranquila, mientras me indica que me siente.
Acostumbrado a las películas americanas con sus divanes y sofás, es decepcionante encontrarme sentado en la que posiblemente sea la silla más cutre del Ikea.
- Bueno - continúa cuando ve que ya estoy cómodo - ¿Como ha ido la semana? - Acompaña sus palabras con la sonrisa del que sabe que va a provocar una avalancha de palabras. - ¿Has conseguido dormir algo?.
- La verdad es que no Ernesto... salgo del bar francamente exhausto, pero es llegar a casa y quedarme con los ojos como platos delante del televisor hasta que ya es hora de ir a la universidad. Está siendo más duro de lo que pensaba esto de estudiar durante el día y trabajar por la noche.
-Bueno Ricardo, quién algo quiere algo le cuesta, pero lo que realmente cuesta es saber lo que uno quiere - El tío se toma unos segundos para asegurarse de que me he dado cuenta de que acaba de decir algo super profundo. Es de lo más comprensivo y sabe escuchar. Es su trabajo claro. Pero a veces le pegaría dos ostias. - ¿ estás seguro de que es esto lo que quieres ? si tanto te cuesta dormir es que estás inquieto, insatisfecho probablemente. Si estuvieras a gusto llegarías a casa y dormirías como un bebé hasta que sonase el despertador. -
- Me encanta la biología y estoy seguro de que las clases me gustarían mucho más si llegase descansado a ellas. Y el trabajo no está mal, me pagan bien y hablar con los clientes me relaja bastante. Además, cuando le doy vueltas al coco son otras cosas las que me preocupan-
Algo se percibe en el aire, como un cambio de enfoque.
Me paso el resto de la sesión intentando que me diga en que piensa cuando no consigue dormir. Disimuladamente, claro está, preguntando sobre diferentes aspectos de la vida, intentando detectar si flojea en alguno de ellos. Pero habla sin titubeos y se le ve tranquilo en todo momento. A veces me pregunto si me toma el pelo y viene aquí simplemente porque se aburre y le sobra el dinero.
Con los cuarenta minutos de Ricardo termino por hoy, y voy a ver a mi colega y consejero Juan. Tiene unos pocos años de experiencia más que yo, pero los suficientes para tener secretaria y un despacho como Diós manda.
-Buenas tardes Ernesto - me recibe con una sonrisa franca y carismática, debe tener más clientes que yo, es mucho más bueno, eso está claro. Una sola mirada y ya te sientes mejor. Sus ojos dicen: "bienvenido al rincón de la tranquilidad". Y que sofá más cómodo... a veces me contentaría con que pusiera música y descansar en tan mullido reposa-culos.
¿Lo habeis notado? como una especie de vibración, ¿no? serán cosas mías.
Pobre Ernesto, la vida no podría irle mejor y habla como si todo fuese un desastre. Siente envidia evidente de mí y algo justificado está, todo sea dicho. Y es que se le nota a la legua su inseguridad, tal vez con sus pacientes sea capaz de disimularlo, pero se termina notando. En la postura que usas o en la manera de hablar. Tengo que conseguir que gane confianza en si mismo. O almenos quitarle los malos vicios, como esa manía de soltar frases supuestamente cargadas de significado.
Por fin termina la sesión, Ernesto se va dejándome con un agudo dolor de cabeza. Lo último que me apetece ahora mismo es ir a casa a aguantar la incontinencia verbal de mi mujer. Algo de sexo me iría mejor, así que llamo a María. Es bastante infantil y algo tonta, pero está muy bien hecha y es realmente agradecida.
Joder otra vez, ahora si que habreis notado algo, ¿no?
Otra relación insatisfactoria, estoy harta. Juan me impresionó al principio, con sus maneras y como me ayudó cuando acudí a él. Pero hace semanas que sólo viene a lo que viene, apenas hablamos. Además me trata como a una niña tonta, y con veinticinco años y a mitad del doctorado no me considero ni una cosa ni la otra.
Aunque no puedo culparle por pensar así de alguien que sigue contestando sus llamadas y dejándose utilizar como yo lo hago. Tal vez tenga razón después de todo y soy una estúpida.
Cuando se larga a su verdadero hogar yo me siento demasiado sucia para conciliar el sueño, así que decido bajar al bar a charlar un rato con Ricardo. Es un poco deprimente que la persona con quién más hablas sea alguién que te cobra cinco euros por cubata.
Ahora debería haber otra sacudida y volver a Ricardo, que nos cuenta que está enamorado de María y por eso no duerme, todo termina bien cuando en la siguiente perturbación María nos cuenta que se despierta en los brazos de Ricardo que la escucha y comprende... no se vosotros, pero yo con tanta sacudida ya me he mareado, así que lo dejo aquí.


