domingo, noviembre 20, 2005

Monje de clausura (Propuesto por Irantzu)

Suena el telefono.
(1)-¿Sí?
(2)- ¿Marc? ¿eres tu?
(1)- un poco pronto para semejante pregunta, ¿quién somos?, dame unos minutos...
(2)- si, está claro que eres tu. ¿Hacemos algo esta tarde?
(1)- Pués la verdad es que no me apetece mucho moverme, estoy en plan monje de clausura.
(2)- Es curioso que digas eso, mi primo el del pueblo se ha metido a monje.
(1)- No jodas... ¿y eso?
(2)- Cosas que pasan, se ve que lo dejó su mujer la semana pasada y mientras ahogaba sus penas en alcohol tuvo una revelación.
(1)- ¿la potada tenía la forma de la faz de cristo?

Unos minutos más de tonterías y colgamos. Pasé la tarde en casa vegetando, esperando que fuera lunes y tener algo que hacer. ¿Existe algo más patético que desear que empieze la semana por no saber en que emplear el tiempo libre?. Sí, la verdad es que hay cosas peores.

Lunes, primera hora, me preparo el tupper, la bolsa del gimnasio y salgo hacia el trabajo. En el metro hay un tio con traje que parece bastante nervioso.
-¡¡A la mierda!! - grita el tio raro y con todas sus fuerzas lanza su maletín contra la ventana que le queda más cerca, que se rompe hecha añicos al ser atravesada por siete quilos de papeleo envueltos en cara piel con cierres dorados.

El aire cargado atrapado en el túnel entra salvaje despeinando a todos los pasajeros cercanos a la ventana que apenas se inmutan. Sólo los más cercanos al ejecutivo se apartan unos centimetros con aire ausente.
El tio, con la mirada fija en el orificio que acaba de abrir, se arrodilla lentamente y empieza a susurrar mirando hacia el techo con las manos enlazadas frente a si en actitud religiosa.
Al llegar a la parada, sale disparado hacia la salida gritando:
- ¡Oh senyor, voy a servirte con devoción!- casi puedo ver lágrimas de emoción en sus ojos. Curioso. Subo el volumen de mi música y continuo leyendo mi libro.

Llega mi parada, me bajo, subo las tediosas escaleras hacia la salida. Al pasar las taquillas veo a uno de los empleados golpeando el cristal de su cabina con la cabeza violentamente. Después de varios golpes el cristal manchado de sangre empieza a agrietarse hasta que porfin la cabeza del pobre hombre sale fuera y tras coger una larga bocanada de aire grita:
- Hasta los cojones estoy ya de todo esto, me largo al monasterio.
Mete la cabeza dentro una vez más, coge carrerilla, atraviesa el cristal con todo su cuerpo y sale corriendo hacia fuera.

Al llegar al trabajo advierto que Rodrigo, el más madrugador de mis compañeros, no está.
- María, ¿sabes si le ha pasado algo a Rodrigo?.
- me llamó ayer, que pilló a su mujer con otro en la cama y se ha metido a monje.
- anda no me jodas... recuerdame que nunca vuelva a bromear con lo de hacerme monje de clausura.

viernes, noviembre 18, 2005

Aliento y niebla (Propuesto por Dani)

La madre de María se cansó de esperar a que bajase a desayunar. Era extraño que tardara tanto, lo normal en ella era estar ya con el café a medio terminar.

- María por Diós que llegarás tarde al trabajo... - gritó dirigiendose a su dormitorio.
- No me encuentro muy bien, ahora llamaré diciendo que no voy - le llegó una voz a través del interior de la habitación cerrada.
La madre observó frunciendo el ceño como una capa de neblina emergía por debajo de la puerta.
Otras madres habrían pensado que su hija se estaba hinchando a fumar o que había un incendio o alguna cosa por el estilo, pero ella sabía que no se trataba de nada de eso.

Desde muy pequeña era muy fácil saber si estaba triste, porque su aliento era claramente visible, como el baho que soltamos cuando hace frío. Con la diferencia que no desaparecía al entrar en contacto con el aire, sinó todo lo contrario, terminaba por provocar una espesa niebla que la rodeaba hasta hacerla desaparecer.

Le habían hecho numerosas pruebas médicas pero no parecía existir ninguna explicación lógica ni que fuera dañino para su salud. Así que se limitaron a aceptarlo. Sólo su familia y desde el día anterior su novio, conocían su singularidad.
- ¿Que te pasa?.
- Nada mamá, estoy bien - su voz era completamente normal. En otras circumstancias habría sonado creible.
- Vamos María, no digas sandeces que se esta llenando de niebla hasta el pasillo.
Se oyó un suspiro.
- Lo peor de la mierda esta no es que la gente se acojone viendo como lo empaño todo, ni que se rían de mi rareza... Lo peor es no poder fingir que estoy bien.

Su madre guardó silencio sabiendo que su hija terminaría por sincerarse.
- Ayer se lo conté a Arturo, creo que no me creyó, pero es que además quedé como una lunática... va a dejarme mamá, seguro, y ya sabes lo que me ha costado encontrar a alguien como él. - su voz se quebró pero no llegó a oirse ningún sollozo, era asombroso como su actitud nunca revelaba en absoluto lo que su aliento hacía evidente.

María se passó el dia encerrada en su habitación hasta que a media tarde un suave golpeteo en la puerta la sobresaltó.
- ¿ Que quieres mamá ?
- Besar a mi hija - contestó la voz de Arturo.
La puerta se abrió, ella tuvo el impulso de impedirlo pero estaba tumbada en la cama y jamás habría llegado a tiempo, asi que se incorporó resignada.

Al abrir la puerta una espesa niebla envolvió a Arturo.
- Cierra la puerta - dijo Maria con más brusquedad de la que pretendía.
- Si dejo abierto tal vez se disipe un poco...
- No quiero que se disipe, cierra la puerta... - "si puede ser desde fuera" añadió también para si misma.

- Veo que no exagerabas... - la voz de Arturo sonaba sorprendida pero no temerosa ni divertida.
Después de hablar avanzó unos pasos mas a ciegas.
- ¿ estás en la cama o en el escritorio ? ¡Ouch! ¡mierda de taburete! -
- estoy en la cama...

Una mano emergió de entre la niebla a escasos centimetros de la cara de María, ella la agarró y se la acercó a la mejilla. Él se sentó a su lado, pero aún así sólo era una sombra en la neblina.
Sin decir nada Arturo se acercó aún más y besó a su original novia.
- ¿Cuantos besos más hacen falta para que se te pase? - dijo él con voz sugerente.
- Ni con todos los del mundo - dijo ella riendo - pero sigue diciendo tonterías románticas de esas y de la risa igual se me pasa.

miércoles, noviembre 16, 2005

Nunca es tarde (Propuesto por Videal)

Dios que sueño, una dia más que no se como he llegado a subirme al tren. Almenos estoy vestido y por el regusto a café que tengo en la boca debo haber desayunado también. Debería ir al médico a ver si soy alguna especie de sonámbulo, aunque tengo un vago recuerdo de haberme levantado...
Para variar llego tarde, ya puedo adelantar el despertador una hora, que siempre cojo el tren de las 7:55, en lugar del de las 7:35 que es el bueno. El bueno para mantener mi puesto de trabajo por lo menos. Veo a todo el mundo borroso, si tuviera fuerzas me quitaría las legañas, ¿pero para qué?. Me pongo cómodo y procuro dormir un ratito más, quedan varias paradas.

Llego al trabajo, me está esperando mi jefe. En el ascensor he conseguido abrir los ojos así que veo bastante claramente su cara de disgusto. Me suelta un discurso sobre la seriedad, la dedicación a la empresa y varias cosas más que ignoro disimuladamente mientras adopto la expresión que usaba con las monjas del colegio. Después de otro apasionante día en la oficina lleno de emocionantes ... y divertidos ... , vuelvo a casa después de pasar por el gimnasio a destrozarme el cuerpo y acabar definitivamente con todas las fuerzas que me quedan.
Una cena rápida de microondas, unos minutos de zapping y de vuelta entre las sabanas, que glorioso momento.

Suena el despertador, miro la hora, es tremendamente tarde una vez más. Me visto lo más rápido que puedo, no hay tiempo para el café. Cojo el maletín, la chaqueta ya me la pondré en la calle... las llaves, me dejo las llaves. Las cojo, salgo con portazo, vuelo sobre las escaleras hasta salir del edificio. Llego jadeante a la estación. las 7:50, maldita sea...

A mi derecha hay una chica menuda, con una melena pelirroja larga y rizada. Me resulta vagamente familiar. Me observa curiosa con unos grandes ojos verdes. Debe tener un par de años menos que yo, es bastante guapa la jodía.
"¿llegando tarde?", me dice con voz dulce. Yo le contesto que si, con sonrisa de estúpido.

Suena el despertador, vuelve a ser tarde... pero por Dios si acaba de sonar, ¿como puede ser tarde?, ya me ducharé en el gimnasio, me visto, estan todas las camisas por planchar, da igual... busco los zapatos, me golpeo en la rodilla con un mueble, suelto una maldición. Porfín salgo a la calle, corro hasta la estación... las 7:51... ¿pero que demonios?, peor que nunca...
A mi izquierda la chica de ayer, "otra vez tarde... eso no esta bien", me dice con una sonrisa pícara.

Se repite el ciclo un montón de veces, suena el despertador y por mucho que me esfuerzo llego tarde...

Una vez más, pitido infernal del jodido despertador, voy al baño bebo un poco de agua, me enjuago la boca, escupo al cabo de un par de segundos sin apuntar demasiado bien. Con algo de agua en la cara todabía me visto un dia más con camisa arrugada. Los malditos zapatos y las llaves se me resisten un día más. Los encuentro y salgo raudo como el viento de un huracán.
Cruzo la calle sin mirar, un coche se me echa encima, me aparto un poco pero me lanza al suelo. Estoy bien, no pasa nada, me levanto y cojeó hasta la estación.

La misma chica en el mismo tren, "parece que te han atropellado", tanto como atropellarme no, le contesto, un simple golpecito. "tienes la ropa hecha girones y te sangra la cabeza de manera exagerada", tiene el cenyo fruncido, parece disgustada. "estás muerto".

Suena el despertador, estoy sudando, hacía un montón de tiempo que no soñaba. Sólo ha pasado un día desde la bronca del cara besugo ese que me ladra de vez en cuando. Me lavo la cara y me ducho en cinco minutos. Me afeito, desayudo deprisa, me lavo los dientes y salgo a la calle con tiempo de sobra. No se porque normalmente me cuesta tanto. Llego a la estación, las 7:20, subo al tren bueno, porfín. Entro en el vagón y me quedo sin aliento.

"vaya, hacia dias que no subías a nuestro vagón. Alguna vez te he visto llegar corriendo unos segundos demasiado tarde, ha sido bastante divertido". La chica de los ojos verdes... le pregunto si nos conocemos de algo, "no, cuando consigues subir a este tren sueles quedarte dormido a los cinco minutos y no pareces capaz de mantener una conversación con la cara de zombie que me llevas. Pero me pareces bastante mono alli durmiendo y hace tiempo que quiero saludarte".
Hablamos hasta llegar a mi parada, me gusta, algo me dice que mañana volveré a coger el tren correcto. Es curioso que haya soñado con ella justo el dia que iba a conocerla.

domingo, noviembre 06, 2005

¿Porqué lo hiciste? (Propuesto por Núria)

15 de Marzo de 1817, desde alta mar,
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Hola mi dulce Carmen, voy a relatarte mis seis últimos meses aquí en el velero mercante en el que me enrolé el último día que nos vimos.
Tal vez, debido a como ocurrió todo no quieras seguir leyendo, pero creo que si continúas con mi historia entenderás muchas cosas.
Almenos eso espero, porque llegaré un par de semanas después de que recibas esta carta y me gustaría volver a veros, a tí y a tu adorable padre.

Aquel 12 de octubre de 1816 no paré de correr hasta llegar al puerto. Subí al primer barco que encontré preparandose para zarpar y entré para pedir trabajo.
Me echaron de tres navíos antes de que el Capitán del Azote del invierno se apiadase de mí. Me convirtió en grumete, no paraba de decir que era demasiado mayor para empezar en el oficio, me gritaba a menudo y me pase las primeras semanas fregando la cubierta y los camarotes sin cesar.

No sabía que la espalda pudiera llegar a doler tanto, apenas podía sentir mis brazos y las manos me sangraban cada maldito día por el roce con la madera y la acidez del jabón.
El Capitán venía periódicamente a verme y me gritaba que un chico listo y con estudios debería estar en casa cuidando de su madre, que el mar era para gente con vocación y que o se trabajaba desde niño o no se podía soportar.

La verdad es que no podía evitar sonreir ante sus palabras. Estaba siendo duro, eso debo admitirlo, pero el olor del mar amor mío, el sonido de las olas al golpear el casco, sentir el sol durante horas... nunca me había sentido tan vivo, a excepción tal vez del día aquel, en que el herrero nos descubrió en su establo y tuvimos que huir para salvar el cuello.

Un mes después no quedaba rastro del proyecto de hombre, delgado, blancucho y de piel delicada que había subido al velero. Podía clavar clavos con las palmas de las manos encayecidas y era el encargado de comprobar que los cabos de seguridad estuvieran suficiéntemente bien sujetos.
Gracias a eso, cuando una ola monstruosa me arrojó al mar durante una tormenta a mediados de Diciembre, puede salvar la vida y ahora escribirte estas palabras.

Durante estos meses nos hemos detenido en una decena de ciudades y en todas ellas bajé a tierra en busca de la mejor perfumería para pedir al encargado que me hiciera un perfume que oliera igual que el puerto de aquella ciudad en concreto.
Cada ciudad portuaria tiene una gente distinta, con un mercado diferente y debilidad por otros artículos singulares, lo cual provoca un amalgama de fragancias única.
Tengo una caja con diez frascos, cada uno con un olor especial, que confío te harán comprender porqué huí aquel doce de octubre.

El día que te conocí mi vida cambió para siempre. Estaba resignado a pasarme la vida encerrado en un despacho de abogados, ahogado entre papeles y discutiendo con la competencia. Que entrarás en mi vida hizo la perspectiva mucho más soportable.
Pero aquel día discutiendo con tu padre sobre mi futuro no pude aguantarlo, tuve que huir, descubrir que había más allá de los muros de la vida que nuestros padres nos habían obligado a construir.

La verdad es que he aprendido muchas cosas en este viaje, y la principal ha sido paradójicamente la que me permitió iniciarlo.
Jamás volveré a huir, he vuelto y si me dejas me quedaré a tu lado.
Le caí especialmente bien a un adinerado huesped que tuvimos en uno de nuestros viajes y me ofreció un puesto como primero de abordo en una línia de veleros de transporte regular. No será tan apasionante como cruzar el oceano en pleno invierno rodeado de tormentas, pero bien seguro será más reconfortante que permanecer toda la vida en una silla de despacho.
Además, las esposas de los oficiales tienen billete gratuïto en todos los viajes.

El primero lo haremos a la ciudad de la que proceda el frasco que consideres que huele mejor.
Un fuerte abrazo, nos veremos pronto.

Miguel A.

sábado, noviembre 05, 2005

El hombre que no podía soñar (Propuesto por Alex)

" Tengo alas, son negras y de plumaje espeso, como las de un cuervo gigantesco. Estoy planeando sobre la ciudad en una noche fría y silenciosa. El resto de mi cuerpo és el de siempre a excepción de estas fuertes y colosales nuevas alas.

Estoy llorando sangre, el viento frío y cortante esparce mis rojas lágrimas por todo mi cuerpo. El agotamiento y la tristeza me hacen caer en picado envuelto en el sonido de mis alas al plegarse y el aire silbando en mis oidos."

Me despierto. En las sabanas hay sangre y plumas negras. Mis alas han desaparecido, no ha sido más que otro de mis asquerosos sueños. Por favor, por favor que no haya soñado nada más hoy.
Me levanto tambaleante y observo a través de mi ventana. És de día, todo parece normal allí abajo.

Maldito doctor, me aseguró que con la medicación no soñaría... evidentemente no creyó mi historia. Estúpido, tiene suerte de que no haya soñado con él.
Me duele la cabeza, se me cierran los ojos. Debo resistir, si me duermo podria soñar con un incendio en el edificio o un terremoto a nivel mundial o...

" Estoy en medio de la calle, vuelve a ser de noche, todo esta desierto. Grito, grito de frustración con todas mis fuerzas, mi cuerpo se arquea, las venas del cuello me van a estallar. Mis gritos sobrehumanos sacuden los edificios reduciendo añicos sus ventanas, un par de vehiculos estacionados cerca se deforman hasta convertirse en mera bolas de metal retorcido. Se oye un desagradable y profundo alarido de dolor".

Estoy en el suelo rodeado de cristales rotos, me levanto para mirar por la ventana, el sol me ciega. Miro la calle. La gente corre de un lado para otro atemorizada. Todos los edificios de la zona tienen las ventanas rotas. Un grupo de hombres intenta sacar el cuerpo de una mujer atrapado en el interior de su coche. Hay cadáveres por todas partes con cientos de cristales clavados, reflejando los rayos del sol directamente sobre mí, su ejecutor.

Se me vuelven a cerrar los ojos... suena el telefono, salvado. Descuelgo y me recibe una cálida voz femenina:
- ¿Fabián? soy Lourdes, ¿me recuerdas? nos conocimos en la biblioteca-
"No, no, no, no, por Dios no me hagas pensar en tí, en tus ojos verdes, tu sonrisa inocente y tu voz dulce. Hablamos durante horas cuando yo lo único que quería era huir. Te acercaste a mí y te quedaste aunque yo fuí hosco y no me conocías de nada. Mi dulce Lourdes, que daría yo por no estar enfermo."
- No te recuerdo - y colgué.
"Si te pasase algo, me moriría."

Maldito sueño no te apoderes de mi, no ahora que estoy preocupado por ella...

" Vuelvo a tener alas, negras y temibles, recorro la ciudad por los aires lleno de ira. Oigo gritar a una chica, parece Lourdes, me lanzo como una flecha hacia el origen de aquell sonido que me llena de inquietud.
Una manada de lobos de ojos rojos tiene a la chica rodeada. Caigo directamente sobre ellos, debo salvarla. Pero no soy más que un simple hombre contra cinco enormes lupinos hambrientos.

Sus dientes desgarran mi carne mientras lucho desesperado. Mis golpes no surten el menor efecto contra su dura piel. Logro lanzar a uno por los aires, pero cae depié y vuelve sobre mí sin problemas. Empiezan a desgarrar mis alas, apenas tengo fuerzas para hacer nada cuando el sonido de un hueso al partirse me hace mirar hacia Lourdes. Su cuerpo inerte esta merced del lobo que tiene su cuello entre sus fauces. Me lanzo sobre él, momentáneamente sorprendido, el lobo suelta a su presa, la abrazo y salgo volando.

Mis alas apenas pueden sostener nuestro peso, pero eso no me preocupa. Lourdes ha muerto por mi culpa. Otra persona más a la lista, esto no puede seguir pasando.
Acariciando su ya fría mejilla sigo elevandonos más y más. La ciudad desaparece bajo nuestros pies, después el país y luego el continente. Cada vez hay menos oxígeno, cada vez menos gravedad."

La policía encontró al dia siguiente dos personas muertas inexplicablemente en sus respectivas casas. Un chica joven se había roto el cuello violentamente mientras dormía... y un chico había muerto por falta de aire durmiendo con la ventana destrozada.

viernes, noviembre 04, 2005

Tú (Propuesto por Silvia)

-Siéntate por favor, Javier.
El chico no había visto nunca al director de la escuela tan cabreado y eso le sorprendió bastante, no era la primera vez que era llevado de la oreja hasta su despacho.
-¿ Sabes porqué te he mandado llamar ?
Javier movió negativamente la cabeza y procuró mostrarse lo más angelical e inocente posible.

(flashback)
un chico de unos nueve años corre por los pasillos oscuros y desiertos del sótano del monasterio remodelado y reaprovechado como escuela privada, cristiana y sobretodo respetable en el que estudia.
A estas horas se le supone en casa, pero se ha ocultado en uno de los muchos lugares que sólo él conoce para, una vez que todo el mundo se haya largado, realizar la que espera sea su obra maestra.
(fin flashback)

-Hace tiempo que tu cara de niño bueno no me afecta en absoluto. Llevo años trabajando con demonios como tú - continuó con voz severa el director.
Tenía unos cincuenta años, era bastante alto, sobretodo a los ojos de un niño, y tenia los hombros y brazos de un oso polar. Cada vez que golpeaba la mesa para hacerse oir, esta se hundía un centimetro más en el suelo. Ninguno de los alumnos de la aula que habia debajo de su despacho se hubiera sorprendido si un buen dia hubiesen aparecido en el techo, las cuatro patas de una mesa.

(flashback)
El chico ha llegado hasta su objetivo.La lavandería. Abre la puerta cuidadosamente y entra. Las batas de todos los alumnos de la escuela están cuidadosamente colgadas por orden alfabético. El niño saca un rotulador permanente de los gordos y con una cara que habría asustado a más de una abuela orgullosa, se puso a trabajar.
(fin flashback)

- Alguien - dijo el director mirando significativamente a Javier - se ha dedicado a escribir frases de mal gusto en las batas de los alumnos. A tu amiga Lorena por ejemplo, le han escrito " Dios me desea ", a tu compañero Pablo , "No pedazo de zorra, a quién Dios quiere comerse es a mí ", y le ha dibujado una serie de flechas que apuntan claramente a sus posaderas junto con una etiqueta que predica: " Por aqui, ¡oh Dios misericordioso! ".

Javier manteniendo una cara de completa inocencia mezclada con incomodidad e incredulidad observaba al director como si del mismísimo satanás se tratara.
Algo inquieto por la incomodidad que reflejaba el niño, el presidente sintió vacilar su convicción.
- Has mejorado tus artes, ¡pero a mi no me engañaras! -
Por fin Javier rompió su silencio y con voz trémula y los ojos humedecidos por la lágrimas dijo:
- Yo no he sido señor director, de verdad, una vez fuí la oveja descarriada pero he vuelto a su rebaño, ¡de verdad!. Además, ¡también han escrito en mi bata!

Ciertamente llevaba en el pecho el dibujo de unos sujetadores.
Tras meditar un moment el director sacudió la cabeza confuso y pidió al niño que abandonase su despacho.
Javier se levanto lentamente y sin darle la espalda ando hacia atrás con la cabeza baja, casi haciendo reverencias, hasta que en el último momento abrió la puerta y se giró para salir.
En ese momento el director leyó claramente en la espalda del chico:
" ¿Oveja yo? ¿y dejar que el pastor de turno se me folle? Los cojones ".