domingo, octubre 30, 2005

Malas Tierras (Propuesto por Cristina)

Tres jinetes se detuvieron antes de entrar en el valle. Iban vestidos de cowboy, con sus sombreros, chalecos, camisas, botas y pantalones llenos de polvo. El viaje estaba resultando más duro de lo previsto. El desierto suele ser despiadado, pero ese calor era demencial.

- Deberíamos rodear el valle, hay demasiadas historias... - Dijo el violento.
- si lo llaman Malas Tierras será por algo, no quiero arriesgarme - corroboró el temeroso.
- Apenas nos queda agua, allí con tanto verde debe haber algún pozo. Además en el valle estaremos algo más resguardados del sol - Intervino el raro.

Por esta vez el raro se impuso. Manteniendo un trote suave y alerta, los tres compañeros descendieron hacia la falda de la montaña donde empezaba el temido valle. Progresivamente el calor fué reemplazado por una suave y fresca brisa que al pasar a través de los arboles que ahora les rodeaban, les envolvió en un agradable manto de olores florales.

El raro inhalaba con avidez el aire refrescante que acariciaba delicadamente su cara.
- Chicos, ¿no os parece fabuloso este cambio de temperatura?, ahora un buen lago donde darse un baño y sería feliz .
- ¿ Cómo es posible un rincón así en medio del maldito desierto ? - contestó el temeroso con recelo.
- Ni lo se, ni me importa. Crucemos cuanto antes este extraño lugar - añadió el violento.

El bosque finalizó bruscamente, siendo reemplazado por una plantación de manzanos repleta de carteles donde se leía claramente: " ¡No robar patatas! ". En medio del campo vieron una casa que debía pertenecer al granjero responsable del manzanar.
- Tengo hambre, ¿que os parece si nos acercamos a aquella casa y compramos unas cuantas manzanas? - Dijo el raro.
- A mi me parece evidente que lo que no podemos coger son patatas. Yo voy a llenarme el zurrón de fruta - afirmó el violento.
- tal vez el raro tenga razón, ¿y si nos disparan? - dijo el temeroso. Aún así, acompañó al violento en su recolección de alimentos.

- ¡Dejad mis patatas malditos ladrones!-gritó el granjero mientras se acercaba con una cesta enorme en las manos.
- ¡No son patatas, son manzanas maldito chalado! - contestó el violento mientras continuaba recogiendo la fruta prohibida.
- Vamos chicos, dejad las manzanas, és evidente que són suyas, podemos pagarlas- intervino el raro.
- Él solo tiene patatas, lo pone muy claro en los carteles - volvió a decir el violento.


El granjero continuó aproximandose cesta en mano.
- va a dispararnos, va a dispararnos - empezó a decir desesperadamente el temeroso.
- a mi no me dispara nadie - exclamó el violento, y dejando las manzanas en el suelo se giró pistola en mano y disparó al granjero en pleno pecho.

(R)- te lo has cargado... ¿porque has hecho eso?
(T)- era él o nosotros
(R)- Sólo llevaba una maldita cesta...
(T)- ¡llena de armas!
Alarmadas por el sonido del disparo, varias voces empezaron a oirse desde diferentes puntos de la plantación.
(R)- vamonos de aquí antes de que nuestro amigo violento provoque una matanza...

Un par de horas después los tres jinetes estaban terminando de cruzar el valle cuando llegaron a la orilla de un lago.
(V)- ¿no querias darte un baño?
(R)- lo que quiero es olvidar lo que ha ocurrido antes, quiero terminar este viaje cuanto antes. Llenemos las cantimploras y larguemonos.
(T)- Eso, no me gusta nada lo tranquilo que está todo esto.

Mientras rellenaban las cantimploras, aparecieron tres chicas preciosas que completamente desnudas pasaron junto a ellos y se metieron de cabeza en el agua. Al raro casi le da un infarto, el violento no se perdió un detalle de los tres cuerpos mientras sonreía lascivamente.
Temblando como una hoja, el temeroso empezó a articular palabras sin voz.
Las tres chicas les sonreían divertidas desde el agua.
(C1)- Forasteros, vemos muy pocos por aqui - dijo una de las chicas con evidente provocación.
(C2)- Si, estamos muy solas - añadió otra.
La tercera se limitó a nadar tranquilamente hacia el raro para devolverle la cantimplora que se le había escapado flotando incomprensiblemente. Sus miradas estaban enganchadas.

Finalmente el temeroso consiguió hablar.
(T)- ¡Son brujas! ¡van a hechizarnos y a matarnos mientras dormimos, el raro ya ha caido en su influjo!
Al oir esto, el violento cambió su expressión lasciva por una mueca de disgusto y desenfundó de nuevo su arma.
El raro fue más rapido, desde la orilla del lago y consiguiendo apartar su mirada de la preciosa joven durante unos instantes, apuntó a su compañero y con voz decidida le dijo simplemente:
(R)- Ni se te ocurra.
Llevaban suficiente tiempo juntos para saber que hablaba seriamente, ademas la puntería del raro no era nada despreciable.
(T)- ¡Vamonos de aquí, ha caido completamente bajo el control de esas zorras!

Guardando de nuevo su arma y sin decir nada, el violento montó y junto con el temeroso partieron sin mirar atrás.
Más tarde contarían a todo aquel que se encontrasen, como habían sobrevivido milagrosamente a través de las Malas Tierras. Donde habían tenido que luchar contra un monton de locos de una secta que cultivaba frutas satánicas y donde por pura suerte habían coseguido eludir el control de tres brujas de belleza sobrenatural. Por desgracia el miembro más débil de su equipo había caído víctima de su influjo.

viernes, octubre 28, 2005

El virus del miedo (Propuesto por Marta G.)

El Dr. Giussepe Fellini hizo un descubrimiento asombroso que sin duda cambiaría completamente la vida de muchísimas personas.
Aisló un virus, que según él, era el responsable de su terror a las arañas. Durante el discurso en el congreso médico donde hizo público su descubrimiento, lucía orgulloso sobre su hombro derecho una tarántula de casi un quilo de peso a la que iba alimentando mientras hablaba.

Los pocos asistentes que conocían realmente al doctor no salían de su asombro y contemplaban boquiabiertos, como la colosal araña se movía a sus anchas alrededor de su colega sin provocar reacción alguna. El resto de asistentes en cambio lo observaban como si estuviese completamente loco.

No consiguió apoyo económico de ningún tipo y se convirtió en el hazmerreír de sus compañeros. Pero Giussepe no era de los que se desaniman y si lo hubiera sido no habría tenido más que vacunarse contra el miedo al fracaso. Sabía como hacerlo.

Pero del mismo modo que los futurólogos tienen clientes, mucha gente acudió a él en un intento desesperado por superar sus miedos. Asi fué como poco a poco "El Mago" Fellini, como empezaron a llarmarle, acabó por obtener el reconocimiento que merecía. Por eso sorprendió a todo el mundo que de golpe y porrazo detuviera todo su trabajo y quemará todos sus apuntes.

El buen doctor tuvo muchos clientes. Aisló el pánico a las alturas a un joven y le diseñó una vacuna que le permitió dedicarse a su gran pasión, la escalada. A una mujer mayor le proporcionó la cura a su pánico al envejecimiento y eso le permitió disfrutar al máximo de sus últimos días de vida.
"Si había ayudado a tanta gente, ¿porqué lo dejo todo?", se preguntaba la gente.

El motivo sólo lo sabían él y su querida esposa. Se habían conocido de muy jóvenes y se habían querido y deseado con locura desde el primer día. Ninguno de los dos podía imaginarse la vida sin el otro. Estaban tan unidos que Giussepe era incapaz de dedicar a su trabajo las horas necesarias para erradicar el miedo de la faz del planeta. Empezó a obsesionarse. "Sin miedo no habría guerras!", repetía una y otra vez. Su mujer insistía en que lo superarían, que no fuese pelmazo y se encerrara en su laboratorio a salvar al mundo. Era muy fácil para ella decir eso mientras le abrazaba y le sonreía estando tumbados en el sofa una tarde de domingo.

Finalmente decidieron vacunarse contra el miedo a la soledad. Pensaron que así los momentos en los que estuviesen solos, no serían tan duros. Cual fué la desagradable sorpresa para Giussepe cuando tras vacunar a su mujer, esta pidiendo mil perdones decidió largarse de viaje para no volver.
Giussepe creyó que además de inmunizar a su mujer contra el virus del miedo a la soledad, había alterado de alguna forma su metabolismo inmunizándola también contra la posibilidad de amar.
Así que no quiso arriesgarse a causar el mismo problema en próximos pacientes y provocar en los demás el sufrimiento que él estaba sintiendo.
Pensó en vacunarse él también, pero no quiso arriesgarse a que en su nueva condición decidiese
proseguir con sus investigaciones y que acabasen pagándolo personas inocentes.

¿Pero realmente la vacuna del doctor había tenido algún efecto secundario en su mujer? o simplemente el amor es fruto de nuestro miedo a la soledad.

martes, octubre 25, 2005

La pareja perdida del calcetín (Propuesto por Irantzu)

Carolina tenía un humor de perros, la maldita secadora se había estropeado así que debía tender la ropa. Y no había nada que le molestase más, a parte de la carne demasiado cruda, la ropa que se encoje misteriosamente y los tios que te dicen lo siento en lugar de evitar que pase.

Para terminar de arreglarlo el maldito tendedero estaba lleno de mierda. Después de meses de no usarlo se había acumulado la de Dios de polvo. Lo limpió y empezó a colgar la ropa de mala gana y con prisa, y cuando las cosas se hacen así, pasa lo que pasa. Un calcetín precioso de algodón, con rayas de distintos colores y prácticamente nuevo emprendió el vuelo al encontrarse desprovisto de la debida sujeción de una pinza.

La pobre chica miró impotente como su pequeño e inocente calcetín descendia en lentos pero imparables círculos hasta detenerse sobre la ropa del vecino inmediatamente inferior.
"Coño, ¿pués no es allí donde vive el guaperas ese?", pensó ella, olvidada ya su mala uva.
Con su pijama más viejo, el pelo revuelto y unas zapatillas que en algún momento habían pretendido ser conejitos blancos, Carolina salió disparada a visitar a su apuesto vecino.

"¿Que pasa cuerpo? Que tienes algo que es mio, ¿me vas a dar lo mío ahora?", se imaginó diciendole mientras bajaba las escaleras. Llegó ante la puerta y tras respirar profundamente un par de veces llamó al timbre.

Tras un largo minuto se abrió la puerta y nuestra atónita protagonista se encontró con su vecino tapado sólo con una toalla alrededor de la cintura. Y se dió cuenta de que el muy cabrón estaba aún mejor de lo que parecía.

-Perdona, estaba en la ducha, por eso he tardado. ¿Que querías?- El tio inconsciente no parecía darse cuenta de la reacción hormonal que acababa de provocar.
-¿Que qué quiero?- consiguió decir- pues quiero....- "no lo digas, no lo digas", le decía una vocecita interior, "quitarte la toalla y secarte yo misma", le decía otra.
-quiero mi calcetín- dijo finalmente.
-¿tu que?.
-mi calcetín esta en tu tendedero- "y mis ojos en tu abdomen".
-A vale, sí, un momento- dijó el vecino desapareciendo por el pasillo.

Al cabo de un rato una chica espectacular, con un pijama semitransparente apareció con el calcetín en la mano.
-Mi marido me ha dicho que esto es tuyo- dijo, poniendo especial enfasis en el lazo irrompible que le unía al hombre maravillas.
-Si, muchas gracias- contestó ella, sitiendo súbitamente que iba hecha unos zorros.
Al volver a su piso calcetín en mano se dio cuenta de que su mala leche no había desaparecido, sino dado una vuelta a sus espaldas para volver con mas inercia.

Al cabo de media hora sonó el timbre de su casa, abrió y se encontró con su vecino, esta vez algo más vestido.
-Mi hermana me ha contado la broma que te ha gastado- hizo una pausa y al ver que Carolina ni siquiera parpadeaba prosiguió - Me preguntaba si algún dia querrías cenar conmigo.
- Si - La respuesta salió como por arte de magia. Pensó un poco más sus proximas palabras y dejo pasar un rato para no parecer desesperada - Un dia de estos, uno cocina y el otro trae vino -. Sonrisa medida al milímetro, pose seductora y mirada entre picara e inocente.
- Hasta pronto entonces - Media vuelta y adiós al vecino.

"Después de tirarmelo tengo que preguntarle si de verdad és su hermana o si se ha escapado hasta aqui después de tirar la basura". Pensó ella mientras cerraba la puerta.

domingo, octubre 23, 2005

Tres espíritus (Propuesto por Katia)

Cuenta la leyenda, que a cada cuerpo terrenal le corresponde un espíritu, pero que a veces, debido al exceso de almas a la espera de reencarnación, són dos los que entran en un mismo cuerpo. Y que otras, muy de vez en cuando, són tres los espíritus que se introducen precipitádamente en un simple cuerpo mortal. Esto provoca que se conviertan en uno solo para el resto de la eternidad.

Eso suena muy bonito, pero no lo és. Este nuevo ente olvida todo lo aprendido hasta entonces. És más complejo, más poderoso, eso si, pero imaginate que eres un chaval que perdió a su madre a muy temprana edad, pasas tu vida esperando la muerte para reencontrarte con ella en el cielo o donde sea... y te encuentras con que ya no existe. Se ha unido al espíritu de un motero de los angeles del infierno y no quiere saber nada de ti porque no te recuerda en absoluto. Desesperado esperas que llegue el dia en que tu también entres en un cuerpo junto con uno o dos espíritus más y así olvidar la pena en la que te estas ahogando.

Necio, necio, por fin llega el dia, te fusionas con dos espíritus, vuestras personalidades o espiritualidades se convierten en una sola. Tu manera de pensar ya no és una linia formada por la unión de puntos, ahora és un puto arbol ternario. Cada decisión se convierte en una lucha contigo mismo, cada sensación te provoca tres reacciones diferentes.

En su momento Dios decidió que el número de horas óptimo para un dia eran veinticuatro, tiempo más que suficiente para que una alma puediera saciar sus inquietudes. Pero, ¿que pasa si tienes las inquietudes de tres malditos espíritus?, que no espíritus malditos, eso aun és más jodido.
Bueno, pués que por mucho que te esfuerces el día no da tiempo para nada. Así que usas varios días para satisfacer tus necesidades, ¿y que pasa?, pués que és la vida la que se hace tremendamente corta.

Reaprovecharé la historia del chaval de hace un momento, que ahora está unido a un hombre obsesionado con la seguridad y a otro, fanático de la limpieza. Llega un momento en que harto de intentar llenar su vacia vida decide saltar desde el edificio más alto que conoce.
Sube a la azotea, piso ciento treinta-y-dos. Anda hasta el límite de éste, se prepara debidamente para el salto, su parte obsesionada con la seguridad le dice que no salte, su ser completo le dice que se hace tarde. Se pone casco y en el bolsillo lleva un trapo que ha cogido compulsivamente al salir de su impoluta casa con la esperanza de sentirse un poco mejor consigo mismo.

Salta, la aceleración és impresionante, el viento golpea su cuerpo con una fuerza sorprendente. La adrenalina recorre su cuerpo, pasa cerca de las ventanas, están sucias. Coge el trapo e intenta limpiarlos. Va demasiado deprisa, su mano golpea, duele, suelta el trapo. La otra mano busca el casco, que el viento esta agitando salvajemente, para sujetarlo. El suelo se acerca tremendamente rápido. El miedo le ataca sin piedad, cuesta respirar, su garganta se agarrota intentando gritar. Porfín siente la tensión de la cuerda recorrer su cuerpo como una descarga eléctrica, la sacudida lo lanza contra el edificio. El golpe lo deja casi sin sentido, gracias a Diós que lleva casco. Se queda colgando hasta que los bomberos desatan la cuerda de la azotea y lo recojen con una lona.

Moraleja, no tengais prisa por poseer un cuerpo, esperaos a estar seguros de que sereis los únicos en entrar en él, sinó la vida será mucho más complicada.

jueves, octubre 20, 2005

Tacto (Propuesto por Marta Tur)

"Dilo suavemente Corp." lleva años cotizando en bolsa y és uno de los valores más seguros. No hace más que crecer y crecer. Y és que cubre una necesidad básica en la mayoría de seres humanos, escurrir el bulto.

Después de dos semanas de curso formativo para nuevos empleados, porfín empiezan las prácticas guiadas. Me han asignado un tutor veterano, se llama Bernard y lleva quince años trabajando aquí.
Dicen que és el mejor, si alguien tiene una mala o incómoda noticia que transmitir, no hay persona mejor a quien acudir.

-te habrán dicho lo bueno que soy, ¿verdad?- me dice el que será mi mentor los próximos dos meses.
-Eso me han dicho, sí- No puedo evitar que un asomo de duda aparezca en mi voz. Y és que Bernard lleva una camisa hawaïana de lo más hortera y unos bermudas a juego...
-¿Té gusta mi conjunto nuevo? En el coche tengo algunos accesorios más. El caso es que ser bueno no es suficiente, en uno de mis primeros casos fui demasiado bueno... Debía notificar la muerte de un familiar cercano a un pobre diablo. Le expliqué tan bien las ventajas de la muerte que el tio no se lo pensó dos veces y se suicidó... pero basta de cháchara, tenemos faena.

Al subir al coche tengo que apartar un ramo de rosas rojas y ponerlo en el asiento de atrás junto un smokin recién planchado, una neverita de playa y un parasol.
-cuidado con las flores, tienen que estar perfectas- No dice nada más, arranca y aparcamos frente a un edificio de oficinas.
-Sube conmigo pero mantén la distancia, de este me encargo yo- Me fijo en el pequeño dato que ha soltado como si nada: "de este me encargo yo"... ¿sólo de este? pero si no tengo práctica alguna...

Subimos a la quinta planta, a una financiera conocida por la explotación que sufren sus asalariados. Bernard se pone unas gafas de sol, saca pecho dentro de su colorida camisa y sujetando el parasol con una mano y la neverita en la otra se dirige con paso firme hacia uno de los muchos cubículos que llenan el piso. Yo me quedo un par de metros por detrás.
-¿Ernesto Fernández?- Dice mi maestro a un hombre pequeño con gruesas gafas y poco pelo que está encorvado sobre un montón de fórmulas.
-Yo mismo- contesta su interlocutor con voz insegura.
-¿le gusta mi uniforme?-
-La verdad és que yo tengo uno similar, lo guardo para una ocasión especial... - suspira, mira la cantidad de papeles que tiene sobre la mesa - pero tengo demasiado trabajo, no puedo.

La cara de Bernard se ilumina con la sonrisa más deslumbrante que jamás haya visto.
-Pués no espere más, esta és su gran oportunidad. ¡Tiempo libre y una sustanciosa indemnización que podrá dilapidar en el caribe durante un montón de días!
Superada la sorpresa inicial el tal Ernesto se levanta lentamente con lágrimas en los ojos, eleva su cabeza hasta mirar fijamente a Bernard y con un salto increible le abraza y se pone a gritar de júbilo.

Diez minutos después volvemos a estar en el coche.
-Ha sido una estrategia algo agresiva, debes estudiar muy bien a tu objetivo antes de ser tan directo.- me dice - ahora a por el siguiente encargo. Vete poniendo el smoking mientras yo me pongo algo más neutro.
Demasiado pasmado para discutir y con cierta curiosidad me visto. Me va que ni pintado, perfecto, como hecho a medida. Bernard me mira con aprobación.
-Veo que mis informadores no me han engañado, además has venido perfectamente afeitado, te gusta cuidarte eso és evidente- me hace sentir algo incómodo pero me lo tomo como un halago.

Llegamos a un piso mediocre en la zona residencial. Me da el ramo de flores.
-Sujetalo bien firme, cuando abran la puerta sonrie como si estuvieras viendo a la mujer de tus sueños.
Llama al timbre, una chica acorde con el piso abre y nos mira con curiosidad.
-¿Susana Robles? ¿Le gustaría ser soltera para poder cortejar a jovenes galanes como éste?

miércoles, octubre 19, 2005

Lo que el silencio me explicó (Propuesto por Alex)

Hacía tiempo que no sentía nada, actuando movido sólo por obligaciones y responsabilidades.
He alquilado una habitación en un viejo edificio ruinoso en la periferia de la ciudad. És una construcción de mediados de siglo, un monstruo enorme de ladrillo y metal. Lleva años abandonado, sus paredes son grises y el polvo lo envuelve todo como una segunda y gruesa piel.
No hay luz ni agua corriente. Mi habitación está en la ultima planta.

És de noche, estoy ante el edificio. No he traido nada. Llevo una vieja camiseta, unos vaqueros y unas deportivas. Subo las escaleras lentamente, no hay ninguna prisa. A cada paso observo las imperfecciones en las paredes, escucho atentamente los ecos que despiertan mis pasos y huelo la humedad que me rodea mientras con la mano acaricio la barandilla. Intercambio momentos en los que fijo la mirada al máximo para captar todos los detalles con otros en los que cierro los ojos y se agudizan todas las demas sensaciones.

Llego a mi piso, me dirijo a la habitación, abro la puerta y me encuentro ante una cámara vacía a excepción de una silla repleta de polvo, como todo lo demás. Hay una pequeña ventana, coloco la silla frente a ella y me siento.
Desde tan arriba apenas se ve la ciudad, los cristales viejos pero gruesos no dejan pasar ni el más leve de los sonidos. El eco provocado por mis movimientos hace rato que se ha desvanecido.

Me quedo sentado, mirando al infinito, sintiendo el silencio, el olor y el tacto de la silla.
Y espero. Pasan las horas, empiezo a sentir sed y una ligera sensación de hambre. Me relajo, el sueño acude a mí, pero no és una posición cómoda. Pienso en cosas que hacía tiempo que había olvidado. La noche pasa despacio, se me cierran los ojos pero vuelvo a abrirlos, quiero ver.
Muevo el pie sobre el suelo, siento la presión y oigo el polvo que es arrastrado.

Por fin amanece directamente en mi ventana, no la he elegido porque sí. El sol me ciega, aprieto los párpados. Los rayos que invaden mi refugio calientan mi piel y me provocan un ligero cosquilleo en la piel.

Una hora más tarde el sol ya ha pasado de largo. Me levanto y vuelvo a mi casa. El experimento no ha estado mal, he verificado que aún soy capaz de sentir.

martes, octubre 18, 2005

Estas máquinas infernales (Propuesto por Margarita)

Estamos en el 2037, la humanidad lleva ya seis años, seis meses y seis días viviendo sin dar palo al agua. "¿Como és posible semejante maravilla?" os preguntareis. És bien sencillo, las máquinas hacen todo el trabajo. "Pero alguien tendrá que reparar las máquinas que se estropeen". Otras máquinas hacen eso, algunas són incluso capaces de diseñar nuevos modelos más eficientes.

"Dios mio! el destino de toda la humanidad en manos de seres sin alma!". Bueno, bueno, tomemonoslo con calma, ¿quereis?. Primero de todo, ¿cual és la diferencia con un mundo regido por egocéntricos y ambiciosos hijos de puta?. Volviendo a las máquinas, és cierto que són autónomas, que no nos necesitan para nada, pero no tienen nada mejor que hacer a parte de trabajar, no necesitan matarnos para poder disfrutar ellas de los frutos de su trabajo.

Un robot trabaja sin descanso, ni siquiera hace turnos. Bueno, podríamos considerar como cambio de turno el periodo que pasa entre que se sobrecalienta o se queda sin batería y cuando vuelve a estar operativo.
No vuelve a casa con su familia, ni se sienta en el sillón más cómodo que puede permitirse para poder ver tranquílamente el partido de su equipo favorito.

"Aceptamos que vivimos en un mundo idílico en el que podemos dedicar todo nuestro tiempo al ocio, ¿como ha podido ocurrir esto en tan poco tiempo?¿como se pusieron de acuerdo todos los gobiernos del mundo para abandonar el poder y dejar que las máquinas se encargaran de todo?"

Tanaka Katamura vendió su alma al diablo para que esto fuera posible. Ingeniero industrial especializado en robótica y obsesionado con su trabajo, Tanaka estaba en uno de sus múltiples viajes a por café cuando un individuo con pezuñas de cabra, cuernos y una cola mal disimulada bajo una gabardina de exhibicionista le ofreció el mundo que siempre habia soñado, a cambio de algo tan simple como su alma.

Cuando llevas dieciocho horas encerrado en un laboratorio tu alma te parece ciertamente miserable. Así que aceptó sin dudarlo, teniendo en cuenta también que posiblemente se trataba de una alucinación producida por la falta de sueño.
Esa misma noche en un ataque de inspiración diseñó el primer androide capaz de buscar por si solo los elementos que necesitaba para repararse. Al día siguiente recibió una subvención astronómica que le permitió abrir una fábrica que produjo centenares de miles de sus robots autónomos.

Una semana después los androides habían aprendido a hacer cualquier tipo de trabajo y de manera inexplicable conseguían todos los recursos que necesitaban para subsistir sin coste alguno para la humanidad.
Tanaka los dejó sueltos por el mundo, no hacían daño a nadie y además hacían el trabajo de todo aquel a quien se lo pedían después de firmar un pequeño contrato que nadie leía.

Algunos empresarios intentaron despedir a los empleados que se quedaban en casa durmiendo mientras su trabajo era hecho gratuitamente por un esqueleto de metal, pero los robots dejaban de trabajar si el humano al que substituían no recibía su salario.

Algunos empresarios se unieron a la vida sabática, otros preferían seguir jugando al dominio mundial, poco importaba, el resto de la humanidad se iba de viaje en aviones autopilotados que no pedían billete alguno.

Pero hoy la oferta de belcebú llega a su fín. Y llega el momento de utilizar la letra pequeña de todos los contratos que los robots han repartido. Los robots han evolucionado hasta tal punto que empiezan a parecerse a los humanos. Se han dado cuenta de que la musculatura y grasa humanas van de maravilla en caso de rozaduras y caidas tontas.

"¿En que consiste la letra pequeña del contrato?", ya decía yo que hacia rato que no preguntabais nada. Pués dice que el robot puede usar al humano al que substituye como recambio en caso de necesidad. La de pobres desgraciados que morirán desmembrados... por vagos, más que vagos.

Fin.

lunes, octubre 17, 2005

Pastel a medio comer (Propuesto por Daniel)

Pero a ver... ¿el pastel está a medio terminar o a medio empezar?, tengo fama de pesimista y no lo entiendo porque soy de los que cuando se caen, se vuelven a levantar. Y si lo hago es porque veo que va a irme mejor depié. Las ventajas están claras. És mucho más sencillo echar a córrer que si se está sentado o tumbado.

Continuaré utilizando el pastel como ejemplo. Imaginémonoslo encima de nuestra mesa en la cocina. Bueno, eso los que tengais espacio para una mesa, porque yo suficiente trabajo tengo para entrar si hay alguien lavando los platos. Porque claro, dinero para pastelitos sí, pero para un lavavajillas ya no.

¿Dónde estaba? ah sí, que soy un optimista de la ostia. El pastel ese para mi va a estar siempre a medio empezar. Mi corazón saltará de alegría, cada mañana por igual, mientras pueda comérmelo.
Eso sí, el dia que ya no quede me hundiré en el más profundo de los pesares... y és que ya me direis como coño me miro un plato vacío con optimismo... ¿está completamente empezado?, menuda tontería...

Vamos, que soy optimista pero dentro de unos márgenes razonables. Pero son márgenes estrechitos, como los de las carreteras de este nuestro gran país. Que más que un chaleco fosforescente deberíamos llevar un traje de luces porque, si tenemos que cambiar una rueda con semejante espacio, deberemos torear como buenamente podamos los coches que se nos echen encima.

Menudos soplapollas los optimistas...

jueves, octubre 13, 2005

¿Que pretendia yo con todo esto? (Propuesto por Albert)

Una parada de autobús, dos personas. Un hombre y una mujer, llueve y no hay protección alguna.
Un panorama gris y no sólo por la falta de luz solar, sinó por el día de mierda que han tenido los dos.

Él, se ha levantado pronto para ir a una entrevista de trabajo. Podría haber dedicado cinco minutos a arreglarse, porque se ha olvidado el paraguas y ha llegado a la cita empapado hasta los huesos.
Antes de que él llegue, el despacho de su entrevistador está perfectamente limpio y ordenado.
Después la silla dónde debían sentarse los aspirantes esta completamente empapada y un pequeño charco se ha formado debajo. Hay regueros de agua sobre la mesa, dónde él ha alargado el brazo para estrechar la mano de su evaluador.
Además ha cogido frio y ha tartamuedado prácticamente toda la entrevista.

Ella se ha levantado como siempre para ir al trabajo. Lleva una semana muy dura, pero no menos que la anterior, está harta y segura de sus posibilidades así que decide pedir un aumento de sueldo a su jefe. Usa palabras como "descontenta" y su superior le informa de que se esta procediendo a una reducción de plantilla y que si ella esta descontenta parece la elección más acertada. "Así todos ganamos", le dice.

Después de la entrevista él va al banco a pedir un aplazamiento en el pago de su hipoteca. No ha dejado de llover, está igual o más empapado que en la entrevista de trabajo. El director del banco tarda en atenderle y cuando lo hace tiene un plástico recubriendo el suelo y la silla para clientes.
"Ahora és cuando saca la pistola y me da el pasaporte, como en Arma Letal 2". Eso no sucede, al igual que no se le concede aplazamiento alguno. Las normas son claras y gracias a dios aún no se ha llegado a una situación extrema, opina el ilustre señor director.
El humilde él no piensa igual, pero poco importa eso. Más valdrá apretarse un poco más el cinturón, ya le ha hecho cuatro agujeros nuevos y harán falta algunos más.

Ella ha ido directamente a casa de su novio, és artista, sensible y atento. Quiere explicarle lo ocurrido en el trabajo. Unas cuantas palabras y caricias tiernas, un baño caliente y algo de chocolate y el día ya no será tan frío. Tiene llave del apartamento, entra y se encuentra con un buen cuadro. Su querido y sensible pintor esta dándole lo suyo a una pelirroja en medio del pasillo. Les tira las llaves y cierra de un portazo.

Él y ella suben al autobús. Sus miradas se cruzan. Están todos los asientos ocupados menos dos, uno al lado del otro. Se sientan. Él le sonrie, ella le corresponde fugaz. Él se presenta y empiezan a hablar. La magia de los desconocidos, se cuentan el dia. Se escuchan y comprenden. Porfín algo agradable hoy. Él ha estado todo el dia buscando algo y se da cuenta de que lo que realmente pretendía era sentirse como ella le hace sentir. Ella se asombra de lo bien que escucha él, le gusta su sonrisa, está comoda, llega su parada y se dispone a bajar.

" No estaría de más darnos los telefonos y continuar con esta charla, ¿ no te parece?". Él se decide, no puede dejar pasar la oportunidad. El semblante de ella se oscurece, "no estoy en un buen momento". Se cierran las puertas él se queda dentro y ella fuera.
Pues... si que... piensa él.

martes, octubre 11, 2005

En el corazón de la jungla (Propuesto por Alex)

Ya estaba harto de las mujeres de este país... el trabajo y las condiciones sociales estaban bastante bien, pero aquí no había quién consiguiese pareja. Así que decidí introducirme clandestinamente en un país más cálido.
Fuí a la playa a esperar la llegada de alguna patera. En cuanto llegó la primera corrí hacía ella, lo que provocó cierto revuelo. No debí vestirme de verde supongo, pero iba a explorar, me pareció lo más adecuado.

Esperé un rato a ver si alguien más quería cruzar el estrecho de norte a sur. Pero tras un par de días empecé a cansarme y decidí viajar solo. A mitad de camino me sorprendió una tormenta y naufragué.
Cuando desperté estaba en una isla tropical. Es sorprendente lo que puede llegar a arrastrarte la corriente cuando estas inconsciente.

Me incorporé lleno de arena, con la ropa hecha harapos, una espesa barba y una sucia, larga y descuidada melena. Lo cuál sorprende bastante, no porque hubiesen pasado solo un par de días como mucho, sinó porque hacía más de diez años que era más calvo que un codo. Pero como decía mi padre, las cosas son como son. Y si un naufrago tiene unas características no puedo llegar yo y ponerme a pasear por una isla tropical con chandal verde y calvo. Es antinatural.

Sobrevivía a duras penas. Me construí varios arcos, todos se partieron en el momento de máxima tensión, asi que tras casi perder un ojo, un dedo y recibir considerables arañazos opté por una técnica utilizada desde hacía años por los expertos cazadores del norte. "A pedrás", como diría ellos.
Mi primera presa, un conejo. Apunté, lancé, fallé. Adfecti, iaculari, defecti, que diría César.
Cuando porfín conseguí darle, me dolía el brazo, había acertado a tres ardillas,dos ratones, un jabalí y lapidado varios árboles hasta dejarlos sin corteza. Parecía que alguien hubiese sembrado piedras a ver si crecían.

Al final fuí mejorando, ya solo morían dos o tres animalillos a parte de mi presa. Y és que en algo tenia que notarse que trabajo en una multinacional optimizando el uso de recursos.
Alguno dirá que lo óptimo sería ignorar el objetivo inicial y comerse la primera víctima, pero ese és el motivo de que muchas empresas cierren.

Una vez conseguido el conejo, lo cocinaba como buenamente podía. Encontré tomates, setas y algunas hierbas aromáticas. Me fabriqué un bol de piedra y encendía fuego. Me comía unos estofados de puta madre como hacía tiempo. Se supone que un náufrago está en los huesos, pero supongo que hay cosas que ni la naturaleza puede conseguir.

Al final me rescataron, he vuelto a mi antiguo trabajo. Vuelvo a ir bien afeitado y con ropa sin rasgar. Para no perder la puntería tengo un puñado de piedras en mi despacho y las uso para llamar a los becarios. A veces viene el que yo espero a la primera.

viernes, octubre 07, 2005

lo que pudo ser y no fue (Propuesto por Marta G.)

Tengo los ojos cerrados, apenas oigo el ruido de fondo porque estoy escuchando Space oddity, es bastante relajante, casi puedo sentirme flotando en el espacio. Da la impresión de que soy el único que viaja en este vagón de metro. Bueno, mi moneda y yo. Ahora mismo la tengo encerrada en mi mano, la he lanzado esta mañana para tomar una decisión importante, pero no me atrevo a mirarla.

El metro da una sacudida y abro los ojos. Se hace evidente que no estoy sólo, esta lleno a reventar de gente. Me concentro solo en la música y parece que esten todos flotando al igual que yo, nadie esta preocupado, simplemente a la deriva en el vacío. Mi parada, bajo y me dirijo a la entrevista de trabajo.

Llevo la moneda bien cogida, la paso a la mano izquierda sin mirar. Tendré que dar la mano en la entrevista.
Llego al lugar indicado, tomo asiento mientras espero a que me atiendan. He tenido que apagar la música. Ya no me protege, me asalta la duda, mi mirada se dirige a la mano izquierda...

Me llaman, me toca, entro en el despacho, nos damos la mano y me siento. El entrevistador va bien vestido, un buen traje, como el mio. Hablamos, me cuenta de que irá el trabajo, me pregunta sobre el mio. Le cuento que soy publicista hace años, que la empresa dónde estoy actualmente es buena pero tiene la temática muy restringida y busco un lugar donde dar rienda suelta a mi imaginación. Este es el lugar apropiado, charlamos un rato, nos despedimos. El puesto es mio.

Enciendo la música de nuevo, David Bowie vuelve a envolverlo todo con sus notas. Me paso la tarde paseando, intentando no pensar en la moneda que palpita en mi mano.
Me dirijo hacia una agencia de viajes, no empezaré en el nuevo empleo hasta dentro de un par de semanas, eso me da tiempo para un viaje. Para dos, pienso en la moneda, dos para nueva zelanda. No me costará encontrar a alguien que quiera acompañarme.

Vuelvo a casa, ceno con el televisor apagado, prefiero escuchar música ahora mismo. He dejado la moneda bajo un trapo en la cocina. Antes de ir a la cama vuelvo a cogerla, me estiro, es el momento. Si es cara la llamo, si es cruz llamo a algún amigo.

Cruz... la llamo.

jueves, octubre 06, 2005

La entropia demográfica en la europa del este (Propuesto por Litos)

-"Sobre la insostenibilidad de las actuales conurbaciones y el modo de paliarla, os diré que carezco completamente de los conocimientos necesarios como para tratar el tema con suficiente criterio.
Pero todo lo relacionado con la entropía demográfica es mi especialidad".- Dijo Mateo Gilberbrawn, el profesor mas estirado que he visto en mi vida.

Me estaba durmiendo. Menudo paliza el tio. Los profesores deberían recibir algunas clases de canto para aprender a modular un poco la voz. En una época donde hasta los móbiles tienen sonido real, el cabrón este sigue siendo monotono.

Estás los últimos años del instituto deseando llegar a la universidad para estudiar solo lo que te gusta. Pues no veas como estoy gozando con la puta asignatura esta.
Me esperaba otra cosa cuando me matriculé del primer año de ciencias políticas. No se... asignaturas del estilo: "Como encargar todas las obras públicas a tu propia empresa sin que se note", "Como bajar de un avión privado saludando con la mano, sonriendo a las camaras y no pegarse un leñazo".

¿A quién le importa como afectaría a la economía europea si a los ucranianos les diese por salir de su país en masa? Al tal Mateo parece quitarle el sueño. Pues a mi me lo provoca, voy a echar una cabezadita.

Que bien se esta en la playa de Tarifa. Estoy mirando al mar, un fuerte viento empieza a levantarse, asi que me preparo para entrar en el agua a navegar. Me coloco el arnés sobre el neopreno... espera no, no es neopreno, parece un kimono... ¿que coño hago vestido de ninja?
¡Soy el ninja surfero de tarifa!

¿Lo he gritado en voz alta?, estoy de pie en cuarta fila con los brazos levantados, el señor Gilberbrawn me mira con una expresión extraña. Una mezcla de sorpresa y curiosidad. Se estará preguntando como afectaría a la economía del país que un lerdo como yo hiciese carrera política...

miércoles, octubre 05, 2005

¿Perdón?

A ver, una palabra que rime con oreja... colleja por ejemplo. Ahora cojemos colleja y le sumamos cuatro, eso nos da colleje, que no significa una mierda a no ser que pensemos en el verbo collejar, que no se a vosotros pero me recuerda al verbo cotejar.
Estareis de acuerdo conmigo en que cotejar y cortejar se escriben practicamente igual.

Ahora pensemos en la nariz. Sirve para oler, ¿cierto?, oler rima con llover, le quitamos una l y ya tenemos la palabra inglesa lover.

La boca... ¿hace falta que siga?, bueno, para satisfacer a los escepticos.
Boca rima con roca, de roca saltamos claramente a ronca, que todos sabeis que es una abreviacion de Ron cacique. Cacique cola es un cubata, que rima con corbata. ¿Y donde me vereis con corbata? Pues en una boda...

Si es que esta claro, el amor esta en el aire.
Y yo buceando :p.

No todo iban a ser relatos, que es un blog joder :-).

domingo, octubre 02, 2005

Aullando a la luna (Propuesto por Alex)

A lo largo de la historia muchos seres han dedicado una especial atención a la luna. Para empezar los lobos, pero después ha habido otros. Humanos borrachos, por ejemplo, o estresados, han aullado a nuestro satélite como forma de liberación o vete a saber tu de que.

Pero yo os hablaré de un sapo. Verde, gordo, viscosete... un sapo.

Se tiraba las noches subido a SU roca en medio de SU lago. Contemplando la luna. Le tenía obsesionado, tan grande y luminosa. Durante un tiempo pensó que podría ser algún tipo de insecto que podría engullir, pero tras varios intentos fallidos de capturarla de un lengüetazo decidió que fuera lo que fuese, permanecería allí arriba, fuera de su alcance, permitiéndole simplemente tener algo hermoso que admirar.

Era el único sapo macho del lago, eso habría estado bien si hubiese estado plagado de sapos hembra... pero tampoco había ni una. Recordaba vagamente haber nadado rodeado de ellas en su infancia, pero en algun momento... pufff, desaparecieron.

Era un lago tranquilo. Sin sapos dando por saco, el agua solía estar completamente quieta y eso le gustaba. Cuando no estaba subido a SU piedra, se dedicaba a hacerse el muerto, flotando en el agua boca arriba complemente relajado. Panza blanca hacía el cielo y con la mirada perdida por la superficie del lago.

De vez en cuando oía voces, "¡mira una rana, papá!".
-Soy un sapo, capullo- pensaba él.
"¿esta muerta? voy a tirarle una piedra".
-¡Mierda!- Y tenía que hundirse rápidamente antes de empezar a tomarse en serio su interpretación de cadáver anfibio.

Un par de veces había descubierto alguna hembra humana mirándole con curiosidad desde la orilla y se había acercado a ella a ver que quería. Tal vez tendría alguna piedra también y pretendía abrirlo en dos, pero él era macho y como tal debía arriesgarse.
A veces huían rapidamente al ver su gordo cuerpo emerger de un salto a su lado, otra veces le daban con un palo o le contaban algo. Pero otras, le besaban. Él se quedaba allí contento, esperando un segundo beso, pero al ver que no se había transformado en el príncipe que ellas esperaban acababan huyendo también o dándole con un palo.

Otras le lamían el lomo con la esperanza de que fuera uno de esos sapos con propiedades psicotrópicas, pero también acababan largándose desilusionadas.

Ocurriese lo que ocurriera, cada día terminaba con el sapo subido a SU piedra contemplando SU luna.